Ante la coyuntura nacional por la necesidad de un cambio profundo de matriz productiva y el sentir de los pueblos diversos, dignos y luchadores.
Agradezco a las personas que forjaron en mí,
un hombre de personalidad tenaz, irreductible, polémico y de autonomía para
contribuir a la sociedad; a las personas
que nunca me abandonaron en medio de la tormenta porque creyeron en mí a pesar
de todo.
Parte
de este éxito se lo debo al único hombre visionario que fue capaz de
enfrentarse a la muerte y dejar un legado para la humanidad, Monseñor Leonidas
Proaño se atrevió a sostener la idea de que lo seres humanos que eran
considerados de descendencia étnica podrían ser gestores de su propio futuro.
De este atrevimiento surgieron grandes movimientos que pusieron en jaque al
pensamiento colectivo, la sociedad ecuatoriana experimentó un cambio sin igual
en su historia. Desde ese entonces el runa (ser humano en Quichua) ecuatoriano
empezó a existir. Al mismo tiempo quiero entregar un espacio para las personas
que intentaron acabar con mi sueños. Gracias a ellos (Alumnos, profesores,
gente externa, autoridades y familia propia) por que su crítica constructiva, y
demoledora en aisladas ocasiones, en vez de desvanecerme, me enseñaron a sentir
orgullo y jamás tristeza. Entonces junto a mi tozudez e ideas de auto
convertirme en un ser determinado, me moldearon para ser capaz de resistir las
más fuertes pruebas, destinado a entregar lo mejor de mí, al país, a mi pueblo,
a mi cultura, a mi gente, que por cientos de años fueron oprimidos.
Quiero dar paso a la historia, para agradecer
a mi pueblo multicultural ecuatoriano que me ha entregado tanto amor; a mi
madre Sami, mis hermanas Mariela y Sami, mis entrañables Taitas y Mamas, a
todos y cada uno de los miembros de mi familia entera quienes dejaron de vestirse,
para que no anduviera desnudo; dejaron de comer para que yo no muriera de
hambre; renunciaron a muchas cosas para mantenerme con vida; para darme un
presente y heredarme un futuro. Aclamo con honor a una generación entera de
lucha sin tregua que no se detuvo ante nada para protegerme; para lograr
sobrevivir al cambio que se avecinaba y atenuar con ello mi compromiso absoluto,
de contribución ante la sociedad ecuatoriana; de hacer valer mis ideas junto
con las del resto para aunar esfuerzos y conseguir una patria digna y soberana
para las nuevas generaciones.
La Asamblea General del Pueblo declara:
PRIMERO: El conocimiento es Libre, y es obligación compartirlo.
SEGUNDO: Se prohibe ocultar el conocimiento nuevo actual o antiguo, en cualquier forma que fuere habida y por haber.
TERCERO: Las ideas nuevas que ayudan a la humanidad deben ser apoyadas.
CUARTO: Cada autor de investigaciones, obras o denominaciones similares para distintos campos tiene derecho a gozar de reconocimiento en cualquier forma siempre que esta sea digna si su investigación es usada con fines comerciales.
QUINTO: La investigación debe gozar de prioridad y lo esfuerzos deben enfocarse en mejorar la calidad de vida de los pueblos por el pueblo y para el pueblo desde cualquier campo de investigación o rama del saber.
SEXTO: El desconocimiento de estas declaraciones no exime de culpa.
La Asamblea General del Pueblo.
Resuelve esta declaración será conocida como "Primera Declaración de Quichua Institute of Technology"
Esta declaración está sujeta a la voluntad del pueblo, y se exclama que quienes estén a favor de liberar el conocimiento levanten las manos.
Estos acuerdos de la Asamblea General del Pueblo que se han efectuado serán compartidos con los pueblos hermanos de America Latina, Europa, Africa, Asia, Ocenía y Atartida.